El Pregón del casaricheño Manuel Herrera abrió oficialmente la XXI Bienal de Flamenco de Sevilla

Nuestro paisano Manuel Herrera, nacido en nuestra localidad en 1937, pregonó el pasado viernes día 4 de septiembre la XXI Bienal Flamenca de Sevilla, de la cual fue director durante tres ediciones entre los años 1998 y 2002. El evento tuvo lugar en los Reales Alcázares, y el conocido periodista, Jesús Vigorra, que dirige y presenta «La mañana de Andalucía» en Canal Sur Radio, fue el encargado de presentar al pregonero.

Nacido en Casariche en 1937, Manuel Herrera ha vivido la Bienal desde todos sus vértices, tanto desde el prisma de aficionado como desde el prisma de director. Durante las tres ediciones de las que fue director, Manuel apostó por la creación de estrenos absolutos para la Bienal, y es coautor y coordinador del equipo autor del proyecto editorial: «Música 1 a 6 de Educación Primaria. Del flamenco a todas las músicas». Es además miembro del consejo asesor de la Bienal.  A lo largo de su vida, ha programado ciclos y conciertos, fundado la peña El Pozo de las Penas, en Los Palacios, y entre otras cosas, lleva dos décadas como coordinador de los programas didácticos de la Fundación Cajasol: «Conocer el Flamenco» y los «Jueves Flamencos». Igualmente, fue uno de los organizadores del Festival de la Mistela de Los Palacios y Villafranca, municipio en el que reside y donde ha ejercido de profesor y director de un centro escolar. Ésta, es una pequeña muestra de que Manuel ha sabido convertir su afición en algo por lo que trabajar y luchar a lo largo de los años.

La Bienal de Flamenco de Sevilla arrancó oficialmente con el Pregón de nuestro paisano, justo al cumplirse 40 años de su creación. Comenzó el pregón pidiendo perdón por los poetas que le han antecedido en ese atril, por su forma poco ortodoxa de anunciar una llegada, aunque siempre fiel a sí mismo: «No voy a pregonar, voy a contar la historia de un festival que tenemos que poner en valor. Vengo a explicarle a los jóvenes su razón de ser», comenzó. Tras una breve contextualización histórica, remontándose a viejos lamentos y desembocando finalmente en el Concurso de Granada de 1922, organizado, entre otros, por Manuel de Falla y García Lorca, comentó las relaciones entre la danza, el cante y la intelectualidad: «Aquello significó un paso de gigante. Pasamos de las reuniones marginales a ganar un espacio de honor en la intelectualidad de la época. Anteriormente, este arte se consideraba indigno. Era despreciado por la mayoría de poetas y escritores. Allí empezó su dignificación pública. Y hoy no hay un arte más digno y universal que este que aquí tratamos cada dos otoños, haciéndose tan larga la espera», sentenció.

«En los 70 y 80 teníamos que despertar a la Sevilla flamenca. Así nació La Bienal. Se hizo el proyecto desde las peñas. Nos propusimos celebrar un congreso flamenco para agitar conciencias. El objetivo era vincularnos con este vehículo de expresión y de denuncia al resto de las Bellas Artes. Y lo conseguimos. No ha sido un camino de rosas, pero aquí está, abierto al mundo en la intimidad de un patio, siendo el mayor escaparate con el que proyectarnos».

Durante el Pregón también hubo un espacio para la reivindicación, haciendo referencia a la falta de representación de las peñas en lo que se refiere al cartel de la Bienal: «Los peñistas deberían ser el principal vivero para nutrir la programación. Esto beneficiaría a la calidad del arte. Sorprende que ambos mundos estén tan alejados».

Finalizó con sus mejores deseos para los próximos días y con la mirada fija en los futuros escenarios, marchándose a la sombra de su arenga: «¡Larga vida a la Bienal!».

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